Todavía resuenan en nuestro corazón los ecos de la gran celebración de la noche pasada. Hoy vamos a reunirnos de nuevo para celebrar la Eucaristía, la gran fiesta de nuestra liberación que celebramos todos los domingos en memoria de la Resurrección de Jesús. Nuestra Acción de Gracias a Dios que por su amor, mediante la muerte y resurrección de Jesucristo nos ha liberado del pecado y de la muerte. Dispuestos a vivir la vida nueva de Hijos de Dios que de Él hemos recibido.
El Evangelio que se proclama esta mañana esta tomado de Juan 20,1-9, nos relata cómo Pedro y "el otro discípulo", alertados por María Magdalena, corren al sepulcro donde habían puesto el cuerpo muerto de Jesús. Esta vacío. Entonces ven y creen. Y comprenden... Jesús ha resucitado.
Los discípulos no vieron a Jesús resucitar pero al ver el sepulcro vacío recapacitan y creen. Nosotros tampoco hemos visto a Jesús pero, por el testimonio de los primeros discípulos transmitido generación tras generación en la Iglesia, creemos que Jesús ha resucitado y vive. ¿Es para ti Jesús un viviente con el que hablas, al que sientes a tu lado? Los primeros discípulos no guardaron para sí tan preciosa noticia ¿Comunicas a otros tu fe en Jesús? ¿Has pensado que los discípulos de Jesús deberíamos ser personas llenas de alegría porque sabemos que Jesús vive y está a nuestro lado? ¿Personas que siempre animan, ayudan y hacen la vida más agradable a los demás? Eso es ser "hombres nuevos", hombres y mujeres que de la muerte del pecado han pasado a la vida de la Gracia, de Hijos de Dios. |
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