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Evangelio según san Mateo 28,16-20
Como hemos visto en domingos anteriores, Jesús se ha aparecido varias veces a sus discípulos. Pero llega el momento en que ha de volver definitivamente al Padre. Jesús quiere que este hecho se produzca a la vista de aquellos que han de ser sus testigos, aquellos que han de anunciar al mundo que Dios ama tanto a los hombres que se ha hecho Él mismo hombre en su Hijo Jesús, y muriendo y resucitando les ha salvado para siempre del pecado y de la muerte.
Esa es la misión que les confía y en la que no les deja solos pues les promete estar con ellos todos los días hasta el fin del mundo.
Lee el Evangelio y copia en tu cuaderno la frase que más te ha gustado o resume la idea que te parece más importante: |
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Reflexionamos ¿Qué misión encomienda Jesús a sus discípulos antes de subir al Padre? ¿Has pensado alguna vez que porque aquellos primeros discípulos cumplieron el encargo de Jesús, y después de ellos otros muchos una generación tras otra, tú conoces a Jesús, crees en Él y estás bautizado en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo? ¿Sabes que día fuiste bautizado? ¿Le das gracias a Dios por las personas (seguramente tus padres en primer lugar) que te han enseñado a conocer y querer a Jesús? ¿Cómo puedes tú en tu vida de cada día cumplir ese mandato que Jesús nos hace a todos sus discípulos de todos los tiempos? ¿No te parece que es una gran misión que debemos llevar a cabo con alegría y gratitud? Y también con mucha confianza en Jesús que nos ha prometido estar con nosotros ¡hasta el fin del mundo! |
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En la Eucaristía del Domingo lo ofrezco a Dios junto con el pan y el vino. |
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