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La Biblia

3.- Cómo se escribió la Biblia

El Catecismo de la Iglesia Católica (n.110) señala que para comprender la Biblia debemos tener en cuenta las condiciones de su tiempo y de su cultura, los "géneros literarios" usados en aquella época, las maneras de sentir, de hablar y de narrar en aquel tiempo, como ya pedía el Concilio Vaticano II (DV 12,2).

 

3.1.- Antiguo Testamento

Los libros que componen el Antiguo Testamento nacen en un periodo de tiempo determinado, en un ambiente geográfico y cultural concreto, en el seno de un pueblo con características peculiares, pero inserto en ese ambiente y tiempo. Por tanto influido por las culturas más antiguas de los otros pueblos de su área geográfica: el Oriente Medio, con los que tiene vínculos de raza e incluso tradiciones comunes.

En los libros bíblicos también encontramos diferentes géneros literarios que hay que tener en cuenta para su comprensión.

La mayor parte de los libros del Antiguo Testamento están escritos en hebreo, algunos fragmentos de los libros postexílicos están escritos en arameo y los que se redactaron en la diáspora alejandrina (Sabiduría, Eclesiástico y 2 Macabeos), en griego.

Aunque muchos libros del Antiguo Testamento recogen tradiciones muy antiguas, la redacción definitiva de unos o la composición por primera vez de otros se realiza a partir del siglo V aC. Hay algunos libros que se fechan en el siglo I aC.

 

COMPOSICIÓN DE LOS LIBROS

Pentateuco

Los cinco primeros libros de la Biblia recogen tradiciones antiguas que dieron lugar a relatos paralelos. 

En primer lugar, como corresponde a un pueblo en su origen seminómada, existe una tradición oral que se transmite tanto en el seno de la familia o tribu como en los santuarios.

Existen también relatos escritos dispersos de diversas tradiciones:

YAHVISTA (Los estudiosos la designan con la letra J). Es la más antigua y nace en el sur en el siglo X aC. Se llama así porque designa a Dios con el nombre de Yahaveh.

ELOHISTA (E). Nace en el norte en se siglo IX aC. Da a Dios el nombre de Elhohim.Estas dos tradiciones se unieron en el Reino de Sur tras la desaparición de las tribus del Reino del Norte destruido por los Asirios. (721 aC.)

DEUTERONOMISTA (D). Es la reflexión de un grupo religioso reformista, autor del Deuteronomio y promotor de la reforma del rey Josías en el siglo VII aC.

SACERDOTAL (P). Compuesta por las reflexiones de las escuelas sacerdotales en Babilonia que redactaron definitivamente la Torá en los siglos VI y V aC.

En estos primeros cinco libros, que constituyen la Torá o Ley de los judíos, encontramos con frecuencia relatos duplicados y yuxtapuestos, fragmentos que proyectan a tiempos más antiguos, situaciones o normas que están viviéndose en el tiempo que se escriben y reflexiones que reinterpretan las antiguas tradiciones. Todo ello da lugar a la redacción última que ha llegado hasta nosotros.

 

Libros históricos

Al leer los libros que se agrupan bajo este nombre hay que tener en cuenta que no son Historia en el sentido moderno de la palabra sino el relato de unos hechos vistos desde una perspectiva y con una finalidad religiosa.

Estos libros se formaron a partir de tradiciones orales referidas al tiempo del asentamiento de las tribus en Canaán, así como de la celebración de las gestas en los santuarios y después, a partir del tiempo de David, cuando se organiza el estado y también el culto, de las crónicas reales.

Tienen también influjo de las corrientes reformistas: los deuteronomistas, los profetas y la escuela sacerdotal.
Por último se hace la redacción definitiva.

 

Profetas

Aunque en algunos casos, como Jeremías, fueron escritos por ellos mismos, los libros proféticos se compusieron a partir de los oráculos pronunciados de viva voz por los profetas, que luego eran recogidos y transmitidos de unos a otros por los oyentes o por discípulos del profeta. Posteriormente se hizo una redacción parcial y por último la definitiva, añadiéndose algunas notas biográficas. El periodo de composición de estos libros abarca desde el siglo VIII al V aC.

 

Otros Libros

Un proceso similar al anterior puede suponerse para otros libros, como los Salmos, Proverbios, las leyes rituales, etc. Aunque algunos más tardíos fueron redactados directamente.

 

LOS AUTORES

Por lo anteriormente expuesto vemos que no suelen ser autores de los libros los personajes a quienes tradicionalmente se atribuyen (el Pentateuco a Moisés, los Salmos a David, Proverbios o Sabiduría a Salomón, etc.). Esta atribución de escritos a personajes importantes en la cultura de que proceden es práctica común en todo el Oriente Medio Antiguo.

En otros casos (por ejemplo Isaías) sólo pertenece al autor histórico una parte del libro (Primer Isaías: Is 1-39), al que luego se le añadieron otros escritos con el mismo espíritu pero de fecha posterior y de otro autor o autores (Segundo Isaías: Is 40-55, y Tercer Isaías: Is 56-66).

También hay libros cuya autoría se debe a una colectividad. Así se habla del Cronista para Esdras, Nehemías y los dos de las Crónicas, o del Deuteronomista para Josué y los de los Jueces, los Reyes y el mismo Deuteronomio.

 

GÉNEROS LITERARIOS

Se habla también respecto de los libros de la Biblia de géneros literarios, aunque muchas veces no resulta fácil decidir el genero literario de un determinado libro y en muchos casos hay partes de uno u otro género en un mismo libro.

En la Biblia encontramos historia, aunque no con el mismo sentido que entendemos hoy lo que es un libro de Historia, relatos épicos, poesía, profecía, leyes, proverbios, apocalipsis, etc.

Desde el sustrato más antiguo de la tradición oral hasta la redacción definitiva de los libros, sus transmisores y sus autores reflejaron su cultura y sus ideas religiosas y filosóficas, la forma de ser de su clan o del pueblo a que pertenecían, así como las ideas y concepciones generales al área geográfica a la que pertenecían, el Oriente Medio Antiguo, que contaba con culturas milenarias cuando Israel se incorporó como pueblo a la Historia.

 

 

 3.1.- Nuevo Testamento

EVANGELIOS

Para conocer cómo se escribieron los Evangelios es sumamente clarificador el prólogo de Lucas a su evangelio  (Lc 1,1-4).
Nos aporta datos esenciales:

  • Que muchos han tratado componer un relato de los acontecimientos.
  • siguiendo lo que han transmitido quienes desde el principio fueron testigos oculares de los mismos;
  • que él también ha querido hacer su relato,
  • que para ello se ha informado detalladamente.
  • El fin con el que se ha decidido a escribir es que se compruebe la solidez de las enseñanzas que los lectores han recibido en la catequesis. 

Como se ve, el autor del tercer evangelio pertenece a la segunda o tercera generación cristiana (lo mismo cabe decir de los restantes evangelistas). Subraya que para escribirlo se informó detalladamente, así como la finalidad catequética de su relato. Esta finalidad se expresa también en el cuarto Evangelio: “Muchos otros signos hizo Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritos en este libro. Estos fueron escritos para que creáis que Jesús es el Mesías y creyendo tengáis vida en su nombre” (Jn 20,30-31)

En la composición de los Evangelios se distinguen tres fases:

  • La vida y enseñanza de Jesús. Jesús habla ante la gente y ante sus discípulos, realizó signos, pero no escribió nada (fuera de lo que recoge el cuarto evangelio [Jn 8,8] cuando escribió en las losas del pavimento del Templo en el caso de la adúltera). Sus discípulos fueron testigos de estos hechos y palabras.
  • La Iglesia Primitiva. Tras la desaparición de Jesús, los testigos anuncian el hecho pascual (muerte resurrección y glorificación del Señor). De ese anuncio surge un grupo de creyentes en el cual la tradición oral mantenía y actualizaba el recuerdo de Jesús a través del culto y la catequesis, de himnos y oraciones, etc. Y surgen redacciones parciales de sus dichos, hechos, parábolas...
  • La redacción definitiva. Las comunidades crecen y los testigos van desapareciendo. Para responder a las necesidades de la predicación en estas circunstancias nacen los Evangelios como libro de fe para los creyentes y como expresión de la voluntad de Cristo. No son por ello reportajes ni crónicas sino una iniciación a su vida hecha desde la reflexión y la vivencia de la fe de las comunidades.

HECHOS DE LOS APÓSTOLES

Este libro es obra del mismo autor que el tercer evangelio, es decir, el atribuido a Lucas. Su finalidad es dar a conocer a una Iglesia ya más organizada sus orígenes, exponiendo cómo se transmitió el mensaje cristiano desde Jerusalén hasta Roma. Tampoco son una “historia” exhaustiva, pero tienen más de crónica que los evangelios.
Es de suponer que el autor usara fuentes anteriores a él, como en el Evangelio; una de las cuales pueden ser los fragmentos redactados en primera persona del plural.
Está escrito en griego y se data generalmente sobre el año 80.

CARTAS

Las cartas auténticas de Pablo (Romanos, 1-2 Corintios, Gálatas, Filipenses, 1 Tesalonicenses y probablemente también la 2ª y Filemón) son verdaderas cartas que responden a los problemas de las comunidades a que se dirigen y fueron escritas por Pablo en fecha muy cercana a la vida de Jesús, entre los años 50 y 63. Sólo la de los Romanos, escrita a una comunidad que no conoce personalmente, es una exposición de su enseñanza sobre la justificación por la fe.

Hay otras dos cartas tradicionalmente atribuidas a Pablo (Colosenses y Efesios) que fueron escritas por discípulos suyos. Estas tienen también carácter de verdaderas cartas.

Las cartas pastorales (1-2 Timoteo y a Tito), son escritos de inspiración paulina que se fechan incluso en el siglo II. No tienen carácter estrictamente de cartas, son consejos de tipo pastoral necesarios para la organización de comunidades que van adquiriendo cierta complejidad.

Las llamadas cartas católicas (Santiago, 1-2 de Pedro, 1-2-3 de Juan y Judas) son colecciones homiléticas o escritos breves a los que se les dio forma de carta, pero no están dirigidas a una comunidad determinada. Todas ellas de fecha tardía.

La Carta a los Hebreos tampoco es estrictamente una carta. Este escrito se dirige a una comunidad con graves dificultades con el fin de fortalecer su fe en Jesucristo, Hijo de Dios, Mediador y Redentor, que vive para interceder por nosotros y ofreció a Dios el sacrificio perfecto, muy superior a los sacrificios de la antigua alianza

APOCALIPSIS

Es un escrito tardío, de los últimos años del siglo I, que contiene todos los elementos clásicos de la literatura apocalíptica con la finalidad de sostener a la Iglesias de Asia Menor que sufren la persecución: el Señor crucificado, resucitado y exaltado, ha de volver al fin de los tiempos, en el que el mal será vencido definitivamente. Se atribuye al Apóstol Juan, pero pertenece a un autor desconocido.