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Iglesia de San Pedro en Figueras

 

El sábado 13 de octubre, casi todo el grupo de Domus Mariae de Figueras, Ana María, Adela, Carmen y Virginia, nos reunimos como cada año para hacerles una visita a Quika y a Dolors en Gerona, que es su domicilio actual, ya que eran del grupo de Figueras y por motivos  personales se trasladaron allí.

Nuestro compromiso como grupo es hacerles una visita a finales del verano, lo cual para ellas y nosotras es motivo de alegría: volvernos  a encontrar y recordar anécdotas vividas, y, claro,  acordándonos de las que ya no nos pueden acompañar físicamente pero que siempre estarán en nuestro recuerdo.

Como cada vez que nos vemos, ya nos esperan con mucha ilusión y nos reciben con mucho afecto y cariño; pero siempre con sorpresas para nosotras ya que cuando entramos nos encontramos con una rica merienda, preparada por Dolors,  en la cual no falta de nada.

Después, ya para terminar, Virginia comentó que la medalla del grupo se la habían robado. Salió el comentario porque todas la llevaban.  Y sin decir palabra, Quika se fue a su habitación salió con la medalla en la mano y dijo: Virginia, yo te la regalo, ya que tenemos dos. Para Virginia fue un gesto de generosidad y cariño de su parte y que tendrá un valor sentimental muy valioso.

Pero las agujas del reloj giran demasiado de prisa para tantos sentimientos por compartir y el tren de vuelta no atiende a nuestras necesidades de estar más rato juntas y  la tarde se queda corta, pero los instantes compartidos nos colman de felicidad a todas,  y prometimos repetir experiencias, ojalá que muy pronto, sin demorarnos y  luchando contra nuestros quehaceres de cada día. Gracias Quika y Dolors por acogernos una vez más y gracias a Adela por ser el timón de nuestro barco.

Y como siempre entre abrazos y besos nos despedimos de Quika y Dolors, nuestras hermanas espirituales, agradeciéndoles todas las atenciones recibidas y sobre todo por la rica merienda preparada por Dolors y recordándoles que aunque estén lejos, siempre las llevamos en nuestro corazón y  nuestras oraciones.

Bueno, qué puedo decir que no haya dicho Ana María y Virginia, todas compartimos la misma ilusión y alegría de poder estar juntas compartiendo recuerdos y vivencias.

Nos une una gran amistad que se ha ido fortaleciendo a lo largo de los años y que Domus Mariae ha contribuido para que cada vez sea más fuerte, damos gracias a Dios por hacerlo posible pidiendo que nos permita poder realizarlo muchos años más.