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Moderados por nuestra Presidenta y acompañados por nuestro consiliario, participaron en la mesa redonda: Ángel Luis, de 19 años, estudiante en la Escuela Superior de Música Reina Sofía. Toca el Oboe. Katherine, de Perú, tiene 18 años, es estudiante de 2º de Bachiller y catequista. Andrea, de Colombia, 18 años, también en 2º de Bachiller y catequista que desde este curso lleva un grupo propio. Iliana, de 29, licenciada en Humanidades y Periodismo, está terminando sus estudios de la carrera superior de canto, y su novio Javier, de 28 años, Farmacéutico, ejerciendo su profesión. Fany, de 17años, en 4º de la ESO también da catequesis, y Julia, de 13, en 2º de la ESO, del grupo de catequesis de Esther Moreno en la parroquia de San Mateo. Isabel, de 28 años, maestra de infantil y lengua extranjera. Y las jovencísimas Carmen, de 11 años, estudiante de 6º de Primaria y de Piano, y su hermana Daniela, de 8, que cursa 3º de Primaria y aprende a tocar la viola. Posteriormente se unió Iván, novio de Isabel, de 27 años, que venía de trabajar en una empresa familiar, ha estudiado Administración y Dirección de Empresas.

En la primera pregunta: ¿Cuáles son los sueños de los jóvenes?, todos estaban de acuerdo: Llegar a conseguir lo que quieres y ser felices. Además Carmen, desde su corta edad, apuntó algo interesante: Permanecer siempre jóvenes.

En segundo lugar se les preguntaba: ¿Cuáles son tus sueños?

Iliana dice que sacar el mayor provecho de lo que eres y de lo que haces.

Andrea expone que uno de sus sueños que ya está realizando como una experiencia nueva es transmitir la fe como catequista a los niños.

Katherine sueña hacer la carrera que ella quiere y ser buena profesional.

Isabel también sueña trabajar en lo que realmente quiere que es la docencia. Y seguir los pasos del Señor en todo.

Iliana completa su respuesta: Tener la energía que necesitas para hacer eso que sabes que debes hacer, lo que es la voluntad de Dios. Porque muchas veces tienes muchas cosas que hacer y te cuesta organizarte, te programas un montón de cosas y luego no te queda tiempo para lo importante, para lo que te va la vida que es la oración.

Mª Soledad subraya la importancia de esa idea: dentro de nuestros sueños debe haber un hueco para Dios. Si damos catequesis tenemos que formarnos y llenarnos de Dios. Quizá no se pueda participar todos los días en la Eucaristía, pero si queremos que se realicen los sueños que Dios tiene para nosotros hay que tener un espacio para Dios y buscar la ayuda de quienes pueden dárnosla: sacerdotes, padres…

Javier reflexiona que hoy la tónica es que los jóvenes quieren trabajar y no pueden, pero para desarrollarse como persona es necesario el trabajo. Y continúa afirmando que no se puede separar la vida de Dios. Nos suele pasar que nos acordamos de Dios cuando tenemos dificultades, pero tenemos que tenerle siempre presente y cuando estamos alegres decirlo. Es bueno hablar con las personas de las cosas que te acercan a Dios. Yo creo –añade– que el Señor siempre ha pensado en mí.

Mª Soledad, vuelve a tomar la palabra para resaltar la idea que ha expuesto Javier: el trabajo es imprescindible para que una persona adquiera personalidad, de ahí la preocupación del Papa por la falta de trabajo para los jóvenes. El ideal –aclara– es tener el trabajo que soñamos pero no podemos estar siempre esperando ese trabajo ideal, en ocasiones habrá que aceptar otros, porque Dios puso al hombre en el Edén para cultivarlo.

Isabel defiende que ella sigue estudiando porque los trabajos que pudiera haber obtenido le pagaban mucho menos de lo que le correspondería por su nivel de formación. Y añade que le parece importante luchar para obtener nuestras ilusiones. Cree que las condiciones precarias del trabajo atentan contra la dignidad de la persona.

Javier, desde el punto de vista contrario, pone el ejemplo de su hermano, periodista, que al no encontrar trabajo en España marchó a Alemania y allí empezó a estudiar cocina y está reciclándose completamente, aunque le está costando mucho trabajo. Cree que hay que estar preparado a trabajar en cualquier sitio y así lo ha hecho él durante dos años trabajando mucho y ganando poquísimo. Por eso siempre tenemos que tener a Dios en medio, porque nosotros solos no podemos. Hoy –insistió– se vende los estudios espectáculo pero la realidad es otra. A él le ayuda echar la vista atrás y ver cuánto lucharon sus padres y sus abuelos para llegar a donde llegaron. Quizá queramos tenerlo todo sin luchar.

La tercera línea de reflexión formulaba: ¿Crees que el Señor desde la eternidad tuvo un sueño para ti? ¿Te has parado a pensar cuál es ese sueño?

Katherine dice: Yo creo Dios te ha dado las manos para algo. Desde pequeñita le llamó la atención ser farmacéutica y quiere que Dios le ayude a llegar a conseguirlo.

Parece que no se ha detenido mucho a pesar que sueña Dios para ellos y Mª Soledad les anima a preguntárselo en esa relación en amor y confianza con dios que llamamos oración.

Ángel Luis está convencido de que Dios tiene un camino para cada uno, a cada uno da un don y sería torpe en no aprovecharlo.

Mª Soledad apoya la idea afirmando que eso lo vemos en el Evangelio. A ángel Luis, por ejemplo, le ha dado el don de tocar el oboe, a otros les dará otros dones, quizá menos brillantes, pero no menos importantes. Por eso todos nos tenemos que preguntar que talentos nos da Dios, pues no es ser humilde decir yo no sirvo, yo no sé… pues seríamos injustos con Dios.

El siguiente paso es preguntarse: ¿Qué estás haciendo o qué piensas que puedes hacer a partir de ahora para que se cumpla el sueño de Dios para ti?

Fany tiene claro que lo que debe hacer es estudiar para llegar a ser lo que quiere.

Carmen también lo tiene claro: Obedecer a mis padres para poder llegar a cumplirlo.

Iliana profundiza: Hay que estar atento. A veces quieres meterá Dos en tus esquemas y no te das cuenta delo que está pasando a tu alrededor. Quieres ver lo que Dios quiere de ti en una situación de vacío total, pero hay que descubrirlo en lo que estás haciendo, en lo que te está pasando. A veces se fuerza de alguna manera a los jóvenes a ver las cosas sin que mire en su propia vida. Los que guían a los jóvenes tienen que ser muy respetuosos para que la persona a la que guían no la estén metiendo en su propia vida.

Mª Soledad subraya la realidad de ese peligro: a veces, cuando se intenta dirigir a los jóvenes para que descubran su vocación se les encasilla en los planes en que los ve la persona que lleva esa dirección. Por eso es importante estar atento, pero no a lo que nosotros pensemos sino a lo que el Señor va diciendo y respetando la personalidad de cada uno. Estar atento a lo que el Señor pide y a la felicidad de la persona.

Iván, que se incorpora en este momento, recupera el tiempo perdido contestando a las preguntas anteriores todas seguidas y dice que los sueños de los jóvenes son llevar una vida tranquila e ir prosperando de cara al futuro y que su sueño es construir una familia e ir progresando.

Mª Soledad pregunta: ¿Piensan los jóvenes hoy en tener una familia?

Iván piensa que en general sí, pero lo ocultan.

Andrea, sin embargo, opina que no, que quieren prepararse para sí mismos y vivir la vida a su manera, cuando crear una familia exige responsabilidad.

Javier, también opina que en general no quieren complicarse aunque resulta que al final es más complicado. Yo –afirma– sí quiero crear una familia, tener hijos y darles un futuro. Pero hay muchos que no están dispuestos a sacrificarse. Si quieres tener todo no puedes. Y de nuevo vuelve al ejemplo de sacrificio de sus abuelos y sus padres para formar y hacer prosperar a su familia. Cuando dices esto –añade– la gente se sorprenden. Aunque en principio digan que no luego todos queremos que nos quieran.

Iliana: Yo veo dos posturas. Unos que buscan mejorar profesionalmente y luego ya formarán la familia, aunque mientras estén conviviendo. Y otros que pronto empiezan a tener hijos y se toman la maternidad en serio en cuanto tienen algo mínimamente seguro, incluso gente no creyente que no se casa por la Iglesia.

Mª Soledad ve la clave para entender esto en que en el fondo todo ser humano tiene el deseo de formar una familia porque la naturaleza acaba triunfando. La lástima es que nosotros cristianos no seamos punta en este aspecto.

Javier cree que falta formación. Hay dos actitudes: o formas una familia porque quieres o te casas porque es lo que toca. En una conversación entre varias parejas a todos les sorprendía que Iliana y él no vivieran juntos y que hubiésemos tomado algunas decisiones juntos. En las parejas que no estaban casados, cada uno de ellos pensaba de una manera. Había otros que decían que no podían asumir el formar una familia por falta de medios. Es necesario que los jóvenes se preparen para sumir el compromiso y que sepan lo que quieren hacer.

Iván, retomando las preguntas pauta de la reflexión, cree que Dios tiene palanes para cada uno de nosotros, para todos, y te va guiando hacían donde tienes que ir yendo. Lo que nosotros tenemos que hacer es seguir el camino de Dios y elegir el camino bueno.

Mª Soledad pregunta: ¿Lo podéis hacer solos?

Isabel contesta: Es importante el don del discernimiento, aprender de los errores y cuando te sale bien darle gracias a Dios.

Concluye la Mesa Redonda con la intervención de D. Juan Bautista recogiendo las ideas que han ido saliendo. Para todos Dios tiene un plan. Si tú te abres a Dios, el Señor te va marcando el camino y descubres que lo es porque eres feliz. Yo era más feliz en el seminario sin sueldo y a toque de campana que cuando trabajaba y tenía otra libertad. Cuando me aparto de Dios soy infeliz y cuando me uno a él soy feliz. Tu vocación, sea la que sea, es siempre para el otro. Todos queremos dar vida y dar amor. La vida cristiana siempre es donación. La vocación cristiana es para darse, porque si no se pudre. Tienes que salir de ti y manifestar el amor de mil maneras. Soñamos con ser felices, pero la felicidad no es tener muchas cosas, sino sentirte en paz contigo y con Dios. Con Dios tenemos una relación de amor y de amistad. El egoísmo de querer siempre más nos hacer perder oportunidades de ser felices. Hay que salir de sí para dar amor y para recibirlo. “El que siembra generosamente, generosamente cosechará.” “Si el grano de trigo no muere, no da fruto.” Querer y dejarnos querer. Pero para eso hay que complicarse la vida.

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Octubre 2014