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Como siempre, en nuestro Retiro-Convivencia de inicio de curso dimos voz a los jóvenes y el tema de la Mesa Redonda de este año fue ¿PEREGRINOS O VAGABUNDOS?, estuvo moderada por nuestra Presidenta y participaron en ella: Verónica, del grupo de catequesis que lleva Ester en la Parroquia de S. Mateo, 16 años; Iliana, hija de Ester, 30 años; Sole, de Getafe que tiene amistad con Ester; Marta, hija de Mª Luz Domínguez, que la representa pues ha mandado a través de ella las respuestas escritas, al no serle posible venir por sus estudios, 18 años.

¿Ves la vida como un Camino? ¿Qué diferencia hay entre un peregrino y un vagabundo? ¿Cómo ven la vida tus amigos y compañeros?

Marta: La vida es un camino en que cada uno se marca una meta y que le sigue como le indica su familia, su entorno y su conciencia. Un peregrino es el que sigue un camino, normalmente por tierras extrañas, hacia una meta que tiene un sentido normalmente religioso, es el que viaja con un sentido. Un vagabundo el que deambula de un sitio a otro normalmente sin rumbo.

Yo tengo la suerte de tener un grupo de amigos que ven la vida como un camino, aunque sus fines sean más materiales que espirituales, son buenas personas que quieren labrarse un futuro, aunque sean poco creyentes.

Verónica: Yo también creo que la vida es como un camino, pero entre el peregrino y el vagabundo hay diferencias pero también cosas que les unen. El peregrino es el que sigue un camino que le va marcando Dios. El vagabundo pide para tener un techo donde vivir o algo para comer, pero Dios siempre le va a estar diciendo donde va a tener algo.

Mis amigos no suelen pensar lo mismo que yo, pero todos pensamos de forma diferente seamos cristianos o no.

Iliana. Me parece muy interesante lo que ha dicho Verónica: que el peregrino y el vagabundo tienen cosas en común. Uno se echa a la calle voluntariamente, el peregrino va voluntariamente a buscar algo, o para cambiar algo, por lo menos como un reto personal o para vivir una experiencia distinta; para encontrar algo que no sabes muy bien pero crees que allí hay algo que puede ser una respuesta para el camino que debe ser tu vida. El vagabundo es más por una necesidad personal. De una manera más abstracta, eres vagabundo si estás viviendo sin un sentido, buscas cosas pero no te planteas emprender un camino concreto, te echan de un lado para otro como cogiendo las migajas de la vida, ya sean materiales o espirituales, no buscas algo concreto. Pero es verdad que los dos están bajo la protección de Dios, tanto el que busca como el que no busca.

Sole: La vida es un camino sí o sí; si no hay una meta un fin, no habría nada. Yo estoy de acuerdo con ellas. Añadiría que un vagabundo no elige la situación en que está, pero es cierto que el Señor nos pone pruebas y es en las dificultades cuando descubrimos la verdad y sentimos la necesidad de buscar lo que Dios nos puede ofrecer. El peregrino va buscándolo por iniciativa propia, pero el vagabundo también puede llegar a encontrarlo.

Mª Soledad. A mí me parece interesante el planteamiento de Verónica de que todos están bajo la mirada de Dios, pero lo que sí es cierto y hay que hacer énfasis es en lo primero que habéis señalado: que la gran diferencia entre el peregrino y el vagabundo es que el vagabundo no tiene ninguna meta, va haciendo su vida donde cree que puede encontrar algo, donde le llevan sus apetencias, donde le desplazan las necesidades; el peregrino tiene muy clara la meta, incluso en el caso que decía Iliana, el peregrino se apunta a una peregrinación porque va buscando algo pero tiene muy claro a donde va a llegar. La gran diferencia es tener metas o no tener metas. El vagabundo puede que haya llegado a verse en esa situación, pero lo que no hay que olvidad es que el hombre es responsable. Hay unos que hemos tenido más ayudas que otros, pero también hay muchos que están en esa situación porque les ha resultado más cómodo, entendiendo por vagabundo algo más amplio que el que vemos tirado por la calle, sino esa persona sin metas que va haciendo la vida a tumbos.

Iliana. Tengo un amigo que de repente ha roto con lo que era su vida, sin ser una persona que voluntariamente quiera ser vagabundo. Aparentemente parecía que tenía una meta clara, pero de repente se da cuenta de que esas metas tampoco eran propias por lo cual seguía siendo un vagabundo. Él decía que tenía la sensación de que nunca había tenido muy claro qué hacer y se había dejado guiar. Llega un momento que deja una cosa y otra y descubre por sí mismo qué es lo que quiere, entonces deja de ser un vagabundo, aunque aparentemente era un peregrino pero con las metas que otros le había puesto. Parecen felices pero en el fondo no eran felices con ese camino que llevaban.

Mª Soledad. Eso sería una llamada de atención a los mayores, el saber encaminar y respetar la elección de la meta. Pero ese chico tenía claro que tenía que tener una meta, se da cuenta de repente que no la tiene y entonces busca, aunque aún no la tenga bien clara sabe que tiene que tenerla. Lo importante es saber que tienes que orientar tu vida a un punto concreto. Quizá ese chico no fue nunca un vagabundo, aunque las metas se las hubieran puesto otros, porque tenía claro que tenía que tener una meta y propia.

Sole. Si, porque no había dejado de realizar su búsqueda.

¿Qué es lo primero en tu vida? ¿Desde qué cimientos la construyes?

Sole. Mi vida terrenal es la familia. Cuando comíamos la señora de 91 (Manolita) me decía: “Yo cada mañana doy gracias a Dios por darme un día más”. Pues yo cada mañana doy gracias a Dios por tener mi familia. Lo primero en mi vida es la familia. ¿Desde qué cimientos? Gracias a ser una persona cristiana intento dar los valores que debo dar a la familia, a las amistades, a todo. Intento comportarme, dentro de que somos humanos y fallamos mil veces, no, ochocientas mil, lo mejor que puedo.

Verónica: Yo creo que lo primero en mí aparte de los estudios es mi familia y ayudar a los demás, a ciertas personas que están en torno mío. Y los cimientos que construyo en mí es ayudar a los que no pueden hacer ciertas cosas por sí, por ejemplo a gente mayor que llegan hasta un punto pero al siguiente no. Creo que lo primero es ayudar a los demás cuando lo necesitan y que ellos te ayuden a ti si lo necesitas.

Iliana: Siendo sincero, lo primero en la vida es uno mismo, de lo que depende todo lo demás es de ti mismo. Que es verdad que a veces cambia el foco, sí. Pero en realidad estamos dentro de nosotros mismos todo el rato. Tienes que estar luchando contigo mismo y con tu egoísmo para que lo primero sea tu familia o lo primero sea Dios en tu vida o lo que Dios quiere de tu vida o para darte a los demás. Mi deseo es que lo primero sea Dios en mi vida y que de ahí parta el resto de mi actividad. Pero si lo primero de verdad fuera Dios en mi vida, haría muchas más cosas o tendría un orden perfecto de ir a Misa, hacer oración, ser la hija perfecta y no se da. Por eso llego a la conclusión de que lo primero en la vida es uno mismo.

Mª Soledad. Partiendo de que el Señor nos dice. “amarás al prójimo como a ti mismo”, Él sabe que lo primero somos nosotros mismos, porque además es una ley de supervivencia. Pero lo que se pregunta es, después de este “a ti mismo”, qué es lo que te motiva, lo más preponderante en tu vida.

Iliana: Después de eso yo creo que lo primero es la familia.

Marta: Lo primero en mi vida es ser buena persona. Construyo mi vida en este sentido desde mi infancia, con los cimientos que ha ido poniendo mi familia, mi colegio y mi vida cristiana.

Mª Soledad. Lo bueno es hacer pensar a la gente y ese es el fallo de nuestra sociedad, que no piensa. Debemos hacer pensar y hacernos pensar a nosotros mismos, porque cuando ahora escuchábamos la respuesta de Marta: ser buena persona, a lo mejor en realidad Verónica, Iliana y Sole dicen: pues yo también, yo también quiero ser buena persona. Es importante esa reflexión porque también hay personas que no quieren ser buenas personas, sino que lo que quieren es yo y por encima de mí yo y otra vez yo, y que me sirva todo el mundo a mí y que yo sea la más… Cuando tú piensas en tu familia, ayudas a los demás… estás ya siendo buena persona porque estás saliendo de ti, con todos tus fallos porque, ya lo dijo Jesús, no hay bueno más que Dios. Estamos en camino y ningunos somos buenos, pero hay en nosotros un deseo de bien.

¿Qué ocupaciones, conversaciones y preocupaciones llenan tu vida? Haz una lista. ¿Y cuáles son las conversaciones y preocupaciones que llenan la vida de los otros jóvenes con los que a diario convives?

Sole. Yo tengo que reconocer que en el día a día no dejo el suficiente espacio a Jesús como debería. Las horas del día las ocupo en muchas actividades que no llego a tiempo a ninguna y con la lengua fuera a todo. Creo que muchas veces tenemos preocupaciones y ocupaciones en la vida que no nos llevan a ningún sitio, esa es la sensación que yo muchas veces tengo.

Iliana: Las ocupaciones muchas veces son las que en vez de elegirlas te vienen dadas. Te organizan el horario. Mi madre siempre dice, cuando le preguntas ¿Qué tal estas?: “Corriendo como las locas”. Y yo pienso que es absurdo, porque ¿para qué? Se supone que tienes unas cosas en la vida y tienes que elegir cuáles son tus prioridades para no ir así. Pero al final nos pasa lo mismo, porque estás dentro de ese maremágnum de las prisas y de que si no haces miles de cosas parece que no haces nada. Yo ahora estoy en una etapa distinta de mi vida, que no me vienen las cosas dadas desde fuera por un horario de clase, por ejemplo. Yo tengo que hacer el esfuerzo por ponerme las obligaciones que yo quiera o que pueda. Y sí que me planteo elegir para mi día a día y luchar por no meterme en esa vorágine de que si no tengo miles de ocupaciones no me siento útil. Hay etapas en la vida que lo que tienes que hacer es pararte a ver que tienes que hacer. Y no está mal para saber si quieres ser peregrino o vagabundo. Y esa ocupación de saber que este es el tiempo de pararme, a mí me da paz. Creo que es el Señor quien lo quiere.

Verónica. Yo creo que aunque siempre estaremos corriendo como las locas, siempre lo vamos a hacer en un tiempo y en un espacio determinado. Siempre vas a poder determinar las cosas que estás haciendo. Y aunque tengas un horario que te impongan siempre vas a tener un espacio o una libertad de hacer dentro de ese horario lo que quieras. Siempre vas a tener un horario estudiando o trabajando, siempre vas a tener una obligación, siempre vas a tener derechos y obligaciones para hacer lo que quieras y decir lo que quieras.

Mª Soledad. Sí, es muy importante saber discernir qué es lo que debo de hacer. Para un cristiano, qué es lo que debo hacer a la luz de la Palabra de Dios, de la oración, incluso de la dirección espiritual. Yo entiendo a Ester, que vamos corriendo. Hay momentos que tenemos un tiempo estructurado, como Verónica y que entiendo no es el caso de Iliana, que en este momento ha terminado todos sus estudios y no tiene todavía un trabajo fijo. Pero la vida se nos va complicando a los mayores, además de que vamos perdiendo facultades, eso lo tenemos que reconocer. Pero además surgen los nietos, los padres mayores… a tus obligaciones, las que tú elegiste, para las que estabas estructurada, se añaden otras que las multiplican. Tú, a la luz del Señor, tienes que tener unas prioridades; pero, por encima de todo, vas procurando que aquello a lo que tú le has dedicado la vida puedas compaginarlo con eso prioritario que te surge en ese momento, sean los mayores, lo nietos… y se te van multiplicando las tareas. Lo fundamental en eso es no perder la paz, que es muy difícil, y decir hasta aquí llego, pero no es tan sencillo lo de me siento y me planifico y entonces… Pero poco a poco vamos evolucionando y comprendiendo las cosas de otra manera. En cada momento de la vida, volvemos al principio: peregrinos o vagabundos, tenemos que buscarnos metas y no agobiarnos sino ponernos en manos de Dios. Pero hay veces que hay que correr y si no corremos estamos dejando de hacer lo que debemos.

Sole. Yo también me he dado cuenta de que hay personas que tienen tiempo pero quieren tenerlo ocupado porque son personas que les falta fe y tienen miedo a pararse, a pensar y a decir, bueno, que hago con mi vida. Al no tener fe, no encuentran sentido a nada. Y las conversaciones que a veces tenemos cuando estamos con amigos, hablando de lo que te has comprado o cosas así. Muchas veces no tenemos conversaciones profundas, como que nos da miedo. Ni queremos tampoco pararnos porque nos da miedo.

Mª Soledad. Si, lo vemos con el tema de la música constante. Y es que pasa hasta en la iglesia. La gente está haciendo oración y hay un silencio absoluto, pero de repente está la persona que no soporta el silencio y saca el caramelito y hace ruido con el papel, o cojo no sé qué y… es miedo al silencio a encontrarnos con nosotros y con Dios. Y también, como dices, no saber con qué llenar el tiempo porque ni me quiero dar a los demás, ni me quiero dar a Dios y al final pues resulta que es muy aburrido.

Marta. Ahora mismo las ocupaciones más importantes de mi vida son mis estudios y hacer buenos amigos. Por supuesto, me preocupo por mi familia. Con los jóvenes que a diario convivo son más o menos las mismas: nuestros estudios, los amigos, qué seremos de mayores…

¿Crees que Jesús se hace el encontradizo con nosotros? ¿Has experimentado ese encuentro? ¿Qué lo dificulta?

Sole. Yo creo que sí, que se hace el encontradizo. Nos busca siempre.

Marta. Sí, se hace el encontradizo con nosotros; cada vez que nos encontramos con una buena persona, cada vez que tenemos oportunidad de hacer el bien y de mostrar nuestra caridad cristiana. Actualmente dificulta el encuentro con Jesús, en mi caso particular, la falta de tiempo; el vivir siempre agobiados por tantas cosas que tenemos que hacer no nos deja ver muchas veces el rostro de Jesús. En general, en la sociedad lo dificulta el materialismo y la falta de entrega, la mediocridad de nuestra sociedad que se conforma con pasar.

Iliana. Yo creo que sí se hace el encontradizo, todo el rato. Lo dificultan las elecciones que haces. También depende de cómo tengas las antenas de abiertas para escuchar. Yo siento que el Señor te va poniendo las cosas todo el rato, o a mí se me manifiesta de esa manera, como si vieses qué es lo que tienes que hacer o lo que tienes que decir. Si quiere algo te lo manifiesta, te pone a la persona o la situación, pero a veces tú eliges otras cosas. Lo dificulta el egoísmo propio más que otras cosas. Yo creo que para las personas no cristianas debe ser bastante más oscuro porque no están abiertos a encontrarse con Dios en todo. Pero si tú en tu día a día sabes que el Señor está contigo todo el rato te lo vas encontrando constantemente, en miles de cosas que sabes que es Él, que es algo como muy innegable. Yo este verano me dediqué a ponerle a prueba y lo que le pedía sucedía. Yo creo que no te lo da por ti sino por la inocencia con la que se las pides y por la claridad con que se lo cuentas a la gente, porque es un testimonio muy grande. Hasta lo más cotidiano, lo que le pides te lo da. Lo que dificulta el encuentro con Dios es uno mismo, los problemas que nosotros nos ponemos en la cabeza. Hay gente que tiene una fe tan grande que no necesita esas pruebas materiales, pero hay otros que sí necesitamos en ciertos momentos en las cosas pequeñas.

Verónica. Yo también creo que se hace el encontradizo. Y lleva razón Iliana porque hay cosas en que le ves que está ahí.

¿Conversas con Él? ¿Cuál es el manantial de ese diálogo con Jesús? ¿Encuentras paz en el conversar con Él? ¿Experimentas que la luz del Señor te guía? ¿Sientes necesidad de que te explique las Escrituras y parta contigo el Pan?

Marta: Sí converso con Jesús, aunque no tanto como me gustaría. Intento dar sentido a las cosas de mi vida bajo la luz de su Palabra. En Él encuentro paz. Muchas veces me guía. Otras no lo veo claro y acudo a mis padres, que me llevan más ventaja y ellos me ayudan a ver esa luz.

Iliana: Yo muchas veces hablaba con Jesús para encontrar una respuesta de qué quería con mi vida. A la vez que uno sabe que el Señor es pura Providencia, es un poco como forzarle…

Mª Soledad. Que querías que te lo dijera al oído.

Iliana. Sí. Que luego es verdad que es así. Pasado el tiempo y después de unos Ejercicios Espirituales te das cuenta que el manantial de la conversación con Jesús quizá tiene que ser más el estar con Él, como decía Santa Teresa, yo te miro y Tú me miras. Con la confianza de decir: Tú tienes tu plan para mí, y si yo quiero realmente hacer tu plan Tú me lo vas a mostrar. Por mucho que te empeñes en la contraria, yo me he dado cuenta de que si Él quiere una cosa la hace. Si tú tienes esa relación de confianza y de entrega Él va llevando la oración y la vida por donde Él quiera. Experimento su luz que me guía cuando yo no pongo mis condiciones. No decir quiero que me respondas a esto y esto, sino voy a estar aquí tranquilamente, porque Él trae las cosas a su tiempo. Conversar con Él aceptando cuál es tu tiempo presente. En esa confianza uno encuentra paz, encuentra el amor de Dios y encuentra el camino y la luz que le guía. Las necesidades que uno tiene, también en lo espiritual, van mutando. A mí en los últimos Ejercicios el Señor me ha dado el gusto en leer el Antiguo Testamento que antes no entendía y me limitaba a leer el Nuevo Testamento.

Verónica. Yo a veces siento la necesidad de que me expliquen las Escrituras, pero muchas si lo vas leyendo en partes pequeñas lo entiendes mejor.

Mª Soledad. La pregunta se refiere al pasaje de los discípulos de Emaús, cuando Jesús va explicándoles las Escrituras. Si tienes necesidad de acudir a la Escritura y entenderla bien. Y también necesidad de la Eucaristía.

Verónica. Sí, muchas veces sí, porque todos necesitamos la Palabra de Dios, porque le seguimos o la buscas o la lees. En mi caso, en el colegio, cuando hacemos la oración nos leen la Palabra de Dios y nos la explican.

Sole. Mis conversaciones con Jesús son muy del día a día, le cuento cualquier cosa, por ejemplo en el trabajo. Pero no es una petición, es como si le tuviese al lado y le estuviese hablando como a cualquier persona cercana. Y necesidad de las Escrituras, por supuesto, porque te surgen preguntas y no sabes la respuesta y en la Palabra puedes encontrar esa respuesta.

¿Cuál es tu actitud hacia los que caminan a tu lado? ¿Los ignoras? ¿Te interesas por ellos? ¿Descubres el rostro de Jesús en ellos?

Verónica. Muchas veces sí vemos el rostro de Dios en los otros. Pero hay otras que sin darnos cuenta los ignoramos pero no porque queramos, sino porque no vemos bien la situación. Sí me intereso por los demás, porque son los que conviven cada día conmigo.

Iliana. En todos los sitios en los que he estado he tenido la sensación de vivir en misión, de intentar propiciar conversaciones para llevar a Dios a otras personas. A veces les queremos llevar a Jesús pero no nos damos cuenta de que Jesús está en ellos. En realidad el camino es mucho más sencillo, no tanto arrastrarles sino despertar algo que ya está dentro, que ya vive ahí. A veces nos cuesta tanto acercarnos a los demás porque los vemos como extraños, que son distintos a nosotros porque no creen y nos resulta muy difícil hablar. Pero en realidad es como dejar que el Señor hable por ti a Él mismo. Es como involucrar a todos en el mismo Dios que está en ti y en ellos. Debe ser más sencillo de lo que lo hacemos.

Sole. Intento tratarles como me trataría a mí misma, aunque soy muy crítica conmigo misma y a veces soy más benévola con los demás. Pero lo de descubrir el rostro de Jesús en ellos a veces cuesta mucho, aunque intento ver lo bueno que hay en todos, también en las personas más difíciles. También las experiencias te hacen a veces rechazar a otros.

Marta. Yo me intereso mucho por los que me rodean, por los que caminan a mi lado, a veces me dicen que demasiado. Muchas veces descubro el rostro de Dios en ellos, principalmente en mi familia.

¿Vives en alegría y esperanza? ¿Difundes alegría y esperanza a tu alrededor?

Iliana. Yo creo que, a pesar de todas las preocupaciones y problemas que podamos tener y que a nosotros mismos, como cristianos, nos parece que deberíamos tener más alegría y más esperanza, luego, cuando te pones en situación de hablar con otras personas y de ver como ellos viven la vida, te das cuenta de que sí. Por mucho que estés en tu cabeza como las locas vives en alegría y esperanza, en tu familia sobre todo por el orden de prioridades que tienes. Yo me doy cuenta de que una persona que realmente vive en Dios, no sólo los domingos y de boquilla, aunque tenga la situación que sea, tiene una esperanza y un orden de prioridades que no tienen el resto y que le hacen preocuparse bastante menos por cosas que la gente sufre muchísimo, porque sabes que el Señor se está preocupando por ellas, aunque tú no puedas hacer nada, o que de alguna manera se van a solucionar, lo que se dice: “en vano se cansan los obreros, si el Señor no construye la casa”. Lo que yo veo es que hay una diferencia entre nosotros y los demás porque les desestabiliza mucho más cualquier cosa que les pasa, absurdeces, y a nosotros esas cosas nos dan bastante igual. Porque confían en sí mismos y cualquier cosa que les pasa es como un atentado contra su propia fortaleza que es la fortaleza de su vida, no Dios.

Verónica. Hay momentos en que es muy difícil dar a los demás alegría y esperanza. Pero aunque tengas muchos líos y preocupaciones en ti, siempre vas a difundir y vivir en alegría y esperanza. Si te pasa algo vas a intentar no transmitirlo a los demás, vas a demostrar tu lado más alegre y dar esperanza y tranquilidad a los demás por sus cosas.

Marta. Es una de las metas de mi vida. Intento llevar la alegría y la paz y la esperanza a los demás. Intento ser positiva y estar siempre alegre.

Sole. Lo de vivir en alegría a veces sí y a veces no. Y lo de la esperanza, si no la tuviera estaría perdida. Lo de difundir alegría y esperanza hay veces que en el trabajo me preguntan qué tomo por las mañanas, porque siempre voy alegre. Aunque vaya con mil preocupaciones siempre voy con alegría, pero porque me sale, soy así, no es una virtud. Voy con la sonrisa a todo el mundo o entro en el baño y entro cantarina y ya me conocen por ello. Si alguien está en un apuro y le puedo ayudar aunque sea escuchándole, pues lo procuro.

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Octubre 2015