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EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS

Capítulo 11

La entrada mesiánica en Jerusalén

11 1Cuando se aproximaban a Jerusalén, estando ya al pie del monte de los Olivos, cerca de Betfagé y de Betania, Jesús envió a dos de sus discípulos, 2diciéndoles: "Id al pueblo que está enfrente y, al entrar, encontrarán un asno atado, que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo; 3y si alguien os pregunta: "¿Qué estáis haciendo?", respondéis: "El Señor lo necesita y lo va a devolver en seguida".

4Ellos fueron y encontraron un asno atado cerca de una puerta, en la calle, y lo desataron. 5Algunos de los que estaban allí les preguntaron: "¿Qué hacéis? ¿Por qué desatáis ese asno?". 6Ellos respondieron como Jesús les había dicho y nadie los molestó. 7Entonces le llevaron el asno, pusieron sus mantos sobre él y Jesús se montó. 8Muchos extendían sus mantos sobre el camino; otros, lo cubrían con ramas que cortaban en el campo.9Los que iban delante y los que seguían a Jesús, gritaban: "¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! 10¡Bendito sea el Reino que ya viene, el Reino de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas!".

 

 

Capítulo 14

Los preparativos para la comida pascual

(Mt 26,17-19 / Lc 22,7-13)

(14) 12El primer día de la fiesta de los panes Ácimos, cuando se inmolaba la víctima pascual, los discípulos dijeron a Jesús: "¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la comida pascual?". 13Él envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: "Id a la ciudad; allí encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua. Seguidlo, 14 y decidle al dueño de la casa donde entre: El Maestro dice: "¿Dónde está mi sala, en la que voy a comer el cordero pascual con mis discípulos?". 15Él os mostrará en el piso alto una sala grande, arreglada con almohadones y ya dispuesta; preparadnos allí lo necesario". 16Los discípulos partieron y, al llegar a la ciudad, encontraron todo como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua

 

La oración de Jesús en Getsemaní

(Mt 26, 36-46 / Lc 22, 40-46 / Jn 18, 1)

32Llegaron a una propiedad llamada Getsemaní, y Jesús dijo a sus discípulos. "Quedaos aquí, mientras yo voy a orar". 33Después llevó con él a Pedro, Santiago y Juan, y comenzó a sentir temor y angustia. 34Entonces les dijo: "Mi alma siente una tristeza de muerte. Quedaos aquí velando". 35Y adelantándose un poco, se postró en tierra y rogaba que, a ser posible, no tuviera que pasar por esa hora. 36Y decía: "Abba –Padre– todo te es posible: aleja de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya". 37Después volvió y encontró a sus discípulos dormidos. Y Jesús dijo a Pedro: "Simón, ¿duermes? ¿No has podido quedarte despierto ni siquiera una hora? 38 Permaneced despiertos y orad para no caer en la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil". 39Luego se alejó nuevamente y oró, repitiendo las mismas palabras. 40Al regresar, los encontró otra vez dormidos, porque sus ojos se cerraban de sueño, y no sabían qué responderle. 41Volvió por tercera vez y les dijo: "Ahora podéis dormir y descansar. Basta. Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. 42¡Levantaos! ¡Vamos! Ya se acerca el que me va a entregar".