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Como decía de D. Feliciano

   

 

Somos Hijos de Dios

La vida interior es todo aquello que está relacionado con nuestra filiación divina: Somos hijos de Dios. Jesucristo nos enseña a llamar a Dios, Padre:

 "Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos…” (Mt 6,9).

Mediante un nuevo nacimiento

Esa filiación divina se nos ha dado mediante un nuevo nacimiento. Para tener esa vida interior, vida de hijos necesitamos renacer:

En verdad te digo: el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de carne es carne, pero lo nacido del Espíritu es espíritu”. (Jn 3,4-6).

Acoger a Jesucristo y creer en Él

 Mas a cuantos le acogieron, a cuantos creen en su nombre dioles poder de venir a ser Hijos de Dios” (Jn 1,12).

 Que nos da una nueva naturaleza

 La filiación divina nos da una nueva naturaleza: de Dios recibimos la naturaleza divina.

“A la vez nos han sido otorgados los más preciosos y más estimables bienes de antiguo prometidos; de suerte que por ellos os hacéis partícipes de la divina naturaleza.” (2 P 1,4).

“Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.” (Ga 3,26).

“Y nos predestinó por Jesucristo a la filiación divina, por sólo beneplácito de su voluntad.” (Ef 1,5)

“Mas cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Jigo, engendrado de mujer, nacido bajo la Ley, para redimir a los que estaban bajo la Ley, para que recibiésemos la adopción.” (Ga 4,5)

“Pues cuantos se dejan conducir por el Espíritu de Dios estos son hijos de Dios.” (Rm 8,14).

 ¡Ya lo somos y aún no se ha manifestado lo que seremos!

 Esa filiación divina que ya gozamos en la tierra llegará a su plenitud en la Vida Eterna, cuando “lo veamos tal cual es”.

 “Ved cuán grande amor nos ha tenido el Padre, que nos llamemos hijos de Dios. ¡Y lo somos!... Carísimos, ya ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que cuando se manifieste seremos semejantes a Él porque le veremos tal cual Él es.” (1 Jn 3,1-2).

Tendremos vida interior si estamos realmente convencidos de que somos Hijos de Dios.