madrid

lleida

figueres


btn contacto

 

 

 

 

 

Semana Santa

5 de abril de 2020

Domingo de Ramos. CICLO "A"

Is 50, 4-7 / Sal 21,8-24 / Filip 2,6-11 / Mt 26,14-27,66

T. "Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído para que escuche como los iniciados. El Señor me ha abierto el oído; y yo no me he rebelado ni me he echado atrás". (Is 50, 4-7)

C. Como cristiana, soy consciente de mi misión profética. en nombre de Dios, debo llevar palabras de aliento a mis hermanos necesitados.

R. Esa misión profética que tienes, al participar de la misión profética de Cristo por el bautismo, la alimentas a diario encontrándote con la Palabra de Dios. en ese momento eres "discípulo" de Dios. Él te abre el oído para que le escuches y después, como profeta, quien lleve esa palabra de Dios a los hermanos. Que puedas decir como isaías: no me rebelé, ni me volví atrás.

 


 

6 de abril de 2020

Lunes Santo

Is 42, 1-7 / Sal 26, 1-4 / Jn 12, 1-11

T. “Marta servía y Lázaro era uno de los comensales. María tomó una libra de nardo legítimo, de gran valor, ungió los pies de Jesús y los enjugó con su cabellera (…) Judas Iscariote…, dijo: ¿Por qué no se ha vendido… para dárselo a los pobres? (…) Pero Jesús dijo: Déjala, lo tenía guardado para el día de mi sepultura” (Jn 12, 1-11)

C. Procuraré estar todo el día pendiente de Jesús. Le serviré como Marta, le haré compañía y escucharé como Lázaro y tendré detalles de amor como María. También me propongo mirar, como Jesús, a las personas con amor, así veré lo positivo que hay en ellas.

R. El pasaje de hoy del Evangelio es muy rico en enseñanzas. Es un buen compromiso ese estar pendiente de Jesús y mirar con sus ojos. También nos ayuda a no llegar a conclusiones simplistas respecto al empleo de las riquezas y a analizar cuáles son nuestras motivaciones últimas cuando juzgamos el empleo que hacen otros de ellas. Jesús no rehúsa el derroche de María, dice: “A los pobres los tenéis siempre con vosotros”. A lo largo de los siglos el pueblo fiel ha comprendido estas palabras de Jesús y ha dedicado a su culto lo mejor. Hoy, como en todos los tiempos, los más desfavorecidos pueden gozar de esa generosidad. Miremos qué hacemos con nuestros bienes, cuánto destinamos a aquellos que sufren pobreza, y luego podremos juzgar a los demás.

 


 

7 de abril de 2020

Martes Santo

Is 49, 1-6 / 70, 1-17 / Jn 13, 21-33.36-38

T. “¿Darás por mí tu vida? En verdad, en verdad te digo que no cantará el gallo antes que tres veces me niegues”. (Jn 13, 21-33.36-38)

C. Que la interpelación de Jesús a Pedro me ayude a ser realista. El salmo me ayudará a poner mi confianza en el Señor no en mí: “A ti, Señor, me acojo. Sé tú mi roca de Refugio.

R. Pienso que todos estamos en deuda con Pedro. ¿Cuántas veces no podría hacernos Jesús los reproches que hizo a Pedro? ¿Cuántas veces, cuando nuestro ser impulsivo nos lleva a prometer cosas para las que nuestra limitación nos incapacita, el recuerdo de las bravuconadas de Pedro nos refrena y hace realistas? También tenemos mucho que aprender de Pedro en el plano positivo: llorar amargamente nuestros pecados, reconocer con humildad nuestro amor lleno de limitaciones. Cuando falles, haz tuyas sus palabras: “Señor, tu lo sabes todo tu sabes que te quiero” (Jn 21, 17). Dan mucha paz.

 


 

8 de abril de 2020

Miércoles Santo

Is 50, 4-9a / 68, 8-34 / Mt 26, 14-25

T. "¿Dónde quieres que te preparemos la Cena?”. (Mt 26, 14-25)

C. Esta tarde estaremos rumbo a nuestra “misión”, así lo llamamos, en un pueblo de Guadalajara. Que la disponibilidad de los discípulos presida el día de hoy y los días del Triduo Pascual, en los que procuraremos contribuir a vivir y celebrar juntos, con hondura, la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Que sea un rasgo de mi ser y, en consecuencia, de mi hacer.

R. En nuestro trabajo apostólico nuestra actitud tiene que ser abierta, evitando personalismos y caprichos. Puesto que entrarás en contacto con personas a las que tal vez una palabra tuya pueda iluminar, pide al Señor que te dé, como a Isaías, una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento, que te espabile el oído para escuches, que te ayude a no rebelarte ni echarte atrás (Is 50, 4-9a).

 

 



 

Triduo Pascual

 

9 de abril de 2020

Jueves Santo – (Cena del Señor)

Ex 12, 1-8. 11-14 / 115, 12-18 / Jn 13, 1-15

T. "Si no te lavo no tienes nada que ver conmigo" (Jn 13, 1-15).

C. He de aceptar a Jesús y sus planes con humildad.

R. Has captado la esencia de las palabras de Jesús a Pedro. Para tener parte con Jesús es preciso aceptarle en su humillación. Aceptar su manera de ser y de actuar. Al aceptar su humillación o para aceptar su humillación es preciso también humillarnos, eso es lo que le pide en realidad Jesús a Pedro: humillar sus conceptos acerca de lo que hace o debe hacer Jesús. Muchos de los que dicen que creen en Cristo pero no en la Iglesia deberían plantearse si Jesús no les pide humillarse: aceptar la Iglesia que es santa ontológicamente, en su ser, pero está constituida por hombres pecadores (cfr.: CIC 827).

 


 

10 de abril de 2020

Viernes Santo (Celebración de la Pasión del Señor)

Is 52, 13-53, 12 / 30, 2-25 / Hb 4, 14-16; 5, 7-9 / Jn 18, 1 – 19,42

T. "El soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores… sus cicatrices nos curaron" (Is 52, 13-53, 12 / 30, 2-25).

C. Vivir en esta actitud oblativa, como un modo de participar en la Cruz de Cristo, sabiendo ofrecer los inconvenientes de la vida.

R. Te recuerdo las palabras de Benedicto XVI en la Spe Salvi: “La idea de poder ofrecer las pequeñas dificultades cotidianas, que nos aquejan una y otra vez como punzadas más o menos molestas, dándoles así un sentido, eran parte de una forma de devoción todavía hoy muy difundida hasta no hace mucho tiempo, aunque hoy tal vez menos practicada. En esta devoción había sin duda cosas exageradas y quizás hasta malsanas, pero conviene preguntarnos si acaso no comportaba de algún modo esencial que pudiera sernos de ayuda” (N. 40). La Carta a los Hebreos nos da la clave del sacrificio más agradable a Dios: la obediencia. Contempla a Cristo obediente hasta la muerte y muerte de Cruz.

 


 

11 de abril de 2020

Sábado Santo (Vigilia Solemne en la noche Santa)

Gn 1, 1-2, 2 §  Salmo 103, 1-35 o bien 32, 4-22 / Gn 22, 1-18 § Salmo 15, 5-11 / Ex 14, 15 – 15, 1 § Ex 15, 1-18 / Is 54, 15-14 § Salmo 29, 2-13 / Is 55, 1-11 § Is12, 2-6 / Ba 3. 9-15. 32 - 4. 4 § Salmo18, 8-11 / Ez 36, 16-17a. 18-28 § Salmo 41, 35; 42, 3-4 o bien 50, 12-19  / Rm 6, 3-11 § Salmo 117,1-23 / Mt 28, 1-10

T. “En la madrugada del sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María la Magdalena y la otra María a ver el sepulcro”. (Mt 28, 1-10)

C. Como las mujeres del Evangelio, evitar toda pereza, todo temor, para tributar a Jesús mi amor.

R. ¿Te has fijado en el gran regalo que hace Jesús a las mujeres? Ellas, durante su vida pública le habían servido con sus bienes; luego, habían estado al pie de la Cruz; habían aguardado impacientes que pasase el descanso sabático y, al alba, había ido presurosas al sepulcro para rendirle el último homenaje: embalsamar su cuerpo. Jesús les sale al encuentro. Es a las primeras que se les aparece y, en una sociedad en que la mujer no cuenta, les convierte en las primeras mensajeras de la Buena Noticia: “Id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea, allí me verán”.

 


 

12 de abril de 2020

Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor. CICLO "A"

Hch 10,34a.37-43 / Sal 117,1-23 / Col, 3,1-4 / Jn 20, 1-9

T. "María Magdalena fue muy temprano, oscuro aún, al sepulcro..." (Jn 20, 1-9).

C. María Magdalena, porque ama al Señor, no se para a pensar en la temprana hora, ni en la oscuridad, ni en nada. Corre al sepulcro para tributarle los últimos testimonios de ese amor que le tiene. Que, hoy y siempre, nada sea obstáculo para demostrarle al Señor el amor que le tengo.

R. Procura, como María Magdalena, demostrar con obras que amas a Jesús. Dedícale tu tiempo, que ni el cansancio, ni las ocupaciones, ni tantas excusas como sabemos encontrar dificulten tu encuentro con Jesús resucitado y esto, muy especialmente, cada Domingo, que es su día, el Día del Señor y lo es precisamente porque resucitó tal día como hoy. No lo olvides.

 

 

Oración al terminar la lectura de la Palabra de Dios

He aquí la Esclava del Señor.

Hágase en mí según tu Palabra.

(Lc 1,38)

Señor, ayúdame a guardar en mi corazón

la Palabra que has enviado a mi alma.

Tú me has dado el querer aceptarla,

dame también el poder realizarla en mi vida.

Por Jesucristo, nuestro Señor.