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Oración para comenzar la lectura de la Palabra de Dios

Señor, habla a mi alma con la fuerza de tu Palabra.

Hazme comprender lo que en ella me quieres decir.

Dime, Señor, lo que yo puedo darte.

Aquí estoy para hacer tu voluntad. Amen

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11 de diciembre de 2019

Miércoles de la II Semana de Adviento

Is 40, 25-31 / Sal 102,1-10 / Mt 11,28-30

T. "Él da fuerza al cansado, acrecienta el vigor del inválido: se cansan los muchachos, se fatigan; los jóvenes tropiezan y vacilan; pero los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, les nacen alas como de águila, corren sin cansarse, marchan sin fatigarse". (Is 40, 25-31)

C. La confianza en Dios es el secreto para renovar mis fuerzas, he de fortalecer esta confianza durante el día.

R. Dices que esta semana has quedado con la inquietud de que no has rendido espiritualmente, te ha ido mal. ¿Y no te has dado cuenta de que a través de esa "noche oscura" te estaba hablando Dios? Te quería decir que acudieses a Él, que confiases en Él. Aprende esta lección porque se repetirá la llamada y por ese medio. Otros me han confiado: "Antes no iba a la Eucaristía a diario y me faltaba tiempo para hacer mis tareas. Ahora voy todos los días y me sobra tiempo". Dios hace que nazcan como alas de águila para que no te canses cuando "te cansas" por Él.

 

 

Oración al terminar la lectura de la Palabra de Dios

He aquí la Esclava del Señor.

Hágase en mí según tu Palabra.

(Lc 1,38)

Señor, ayúdame a guardar en mi corazón

la Palabra que has enviado a mi alma.

Tú me has dado el querer aceptarla,

dame también el poder realizarla en mi vida.

Por Jesucristo, nuestro Señor.