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Oración para comenzar la lectura de la Palabra de Dios

Señor, habla a mi alma con la fuerza de tu Palabra.

Hazme comprender lo que en ella me quieres decir.

Dime, Señor, lo que yo puedo darte.

Aquí estoy para hacer tu voluntad. Amen

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26 de mayo de 2018

Sábado de la VII Semana del Tiempo Ordinario. AÑO PAR

St 5, 13 20 / Sal 140,1-8 / Mc 10,13-16

T. "¿Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, y recen sobre él, después de ungirlo con óleo, en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo curará, y, si ha cometido pecado, lo perdonará". (St 5, 13 20)

C. El Apóstol habla del sacramento de la Unción de enfermos. Haré cuanto pueda para que un familiar, que está muy grave, reciba este sacramento con plenitud de facultades. Lo conseguí y di gracias a Dios.

R. Este apostolado, por ser el de última hora, es el más eficaz. ¿Has pensado que esa alma ha podido salvarse por ti? Si ha sucedido de este modo, mira lo que te dice el Apóstol: "Si alguno de vosotros se desvía de la verdad y otro le encamina, sabed que uno que convierte al pecador de su extravío, se salvará de la muerte y sepultará un sinfín de pecados" (Santiago 5, 20). Así es el salario con que paga Dios. Un día tus padres te abrieron las puertas de la Iglesia con el sacramento del Bautismo. Procura tú abrirles las puertas del cielo con la Unción de Enfermos.

 

 

Oración al terminar la lectura de la Palabra de Dios

He aquí la Esclava del Señor.

Hágase en mí según tu Palabra.

(Lc 1,38)

Señor, ayúdame a guardar en mi corazón

la Palabra que has enviado a mi alma.

Tú me has dado el querer aceptarla,

dame también el poder realizarla en mi vida.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Hch 15,1-6 / Sal 121,1-5 / Jn 15, 1-8

T. "Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto, lo arranca; a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto". (Jn 15, 1-8)

C. Quiero ser vid podada por la mano de Jesús para dar más fruto.

R. La poda es dolorosa pero el labrador lo hace para obtener más y mejor fruto. Cuando te suceda algo doloroso piensa si es Dios que te lo envía y si lo hace para "podarte", para que des más y mejor fruto. Acepta con generosidad esa poda y colabora con esa gracia. No olvides que quien te ha hecho un poco de dolor al "podarte" te dice, a la vez: "Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados que yo os aliviaré" (Mt 12, 28). Si te "poda", es porque des fruto. Si das fruto, es porque permaneces unido a Él.