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Los días 14, 15 y 16 de febrero de 2020, se celebró en Madrid el Congreso de Laicos con participación de católicos de toda España, seglares acompañados por sus Obispos, sacerdotes y algunos religiosos. Domus Mariae ha participado activamente en este congreso, tanto en la fase preparatoria con su aportación, como solicitaba la Conferencia Episcopal, para la elaboración del documento de trabajo del Congreso, como en el Congreso en sí mismo, donde estuvimos representados por nuestra Presidenta, Mª Soledad Cosmen, a quien acompañaron Begoña Cristino, Esther Moreno y Mª Jesús González. Aquí traemos el testimonio de Mª Soledad, Begoña y Esther; Mª Jesús no ha podido enviarlo porque se encuentra de viaje fuera de España. En primer lugar nos cuentan

QUÉ LES MOVIÓ A PARTICIPAR EN ESTE CONGRESO.

Esther nos dice que fue “el saber que como laica y por el Bautismo tengo una responsabilidad ante todo lo que la Iglesia proponga; son momentos de Gracia y compromiso como cristiana que no se pueden dejar pasar.”

Para Mª Soledad fue “el simple hecho de poder participar en un acontecimiento eclesial de la envergadura del Congreso, en el que iban a estar presentes más de dos mil personas, creyentes procedentes de todas las diócesis de España, con ponentes relevantes. Un acontecimiento que me iba a enriquecer y con el que yo podría enriquecer, con la ayuda de Dios, a otros. Una oportunidad de aportar lo que el Señor me ha ido regalando a lo largo de mi vida y lo que su Espíritu Santo quisiera que aportara”. Y nos explica un poco la mecánica y el sentido del Congreso: Los temas tratados por esos ponentesse fueron concretando en cuatro itinerarios y cuarenta líneas temáticas.” Este trabajo “no estaba planteado desde un punto sociológico sino como un nuevo Pentecostés, abierto al Espíritu Santo, me parecía una oportunidad que el Señor me regalaba, una llamada más, una manifestación más de su amor, que me iba a permitir reflexionar, desde esa apertura al Espíritu y con la Verdad por horizonte, con mi familia, que es la Iglesia, sobre los asuntos que nos atañen y buscar no tanto soluciones como caminos por los que transitar.”

Y para Begoña, ni más ni menos que “la invitación de Soledad”.

LO QUE LES HA APORTADO PARTICIPAR EN EL CONGRESO

Para Begoña ha sido “darme cuenta de la cantidad de Movimientos, Asociaciones y Grupos Parroquiales, así  como de Hermandades y Cofradías que existen en las Diócesis de toda España, y ver cómo trabajan y colaboran, en muchos casos con sus párrocos, para intentar acoger y acompañar a las personas e impulsar su conversión.”

Y para Estherel poder convivir con hermanas de nuestra asociación y estrechar más esos lazos de amor, de cariño, poder compartir inquietudes que no había hecho antes, conocer otros laicos, con otros carismas, muy interesantes, poder ver cómo actúa el Espíritu Santo, derramando tanta sabiduría y tanta Gracia en cada una de las personas que estábamos allí y especialmente con aquellos con los que compartí itinerario. Orar unidos, es grande, fortifica la fe, anima, te eleva, oír esos testimonios tremendos, me lleva a alabar a Dios y a darle gracias y más gracias por el don de la fe, y gracias por haberme permitido estar allí, ha sido un verdadero regalo pues son muchos los hermanos que se han quedado con las ganas. Me ha aportado el ver las distintas visiones de las cosas, muy interesantes, que tienen los hermanos.

Mª Soledad nos dice que en general fue “vivir la Iglesia universal, encontrarme con creyentes muy diversos, disfrutar en las Eucaristías, del encuentro con Dios y con los hermanos, sintiendo muy viva la presencia de Jesús, en un ambiente lleno de alegría y esperanza. En el plano formativo, escuchar en directo las ponencias muy trabajadas por equipos cualificados y comunicadores muy buenos de los que aprendes no sólo el fondo sino también la forma; en concreto, en la Ponencia Final, una manera dinámica de hacer una puesta en común, con el diálogo de dos grandes comunicadores Mons. Antonio Vadell y Ana Medina.”

Además nos aporta unas “pequeñas pinceladas” de las ponencias que escuchó y de la homilía de la Eucaristía de clausura. Transcribimos su resumen:

«De la Ponencia inicial, que sirvió de pórtico al Congreso, una afirmación: “Sin la vida cotidiana de los laicos cristianos en los diversos ambientes, investida por la gracia del Bautismo, alimentada por la Eucaristía y acompañada por la gran comunión eclesial, no habría posibilidad de llevar el anuncio de Cristo y la vida nueva que suscita a los hombres y mujeres de cada época, especialmente los de la nuestra”.

De las ponencias correspondientes a los dos itinerarios que había elegido, dentro de los cuatro propuestos, en la del Itinerario “PROCESOS FORMATIVOS”, titulada: “LA FORMACIÓN DE LOS LAICOS PARA SER IGLESIA EN SALIDA”, expuesta por Gabino Uribarri, S.J., destacaría la idea de que la fe es un tesoro a transmitir, que, en la misión es fundamental la confianza en la propia fe: “la convicción alegre de que en la fe se nos ha dado la verdad para todos, que a todos interesa y hace bien”. Otra idea muy gráfica y original: la clave de la misión, está en “Emitir”. Dijo: “Nuestra fe nos pide emitir. Y esto incluye el lenguaje verbal, por supuesto, pero también el corporal, los lugares donde se va, el ritmo de vida, el modo de gasto, de ser familia, mi comportamiento en el ámbito profesional, etc”. Y, como presupuesto de todo ello, la necesidad de formación que incluye el cultivo personal de la fe, conocerla y saber proponerla, estar al día en ella.

Por lo que se refiere al segundo itinerario, “VIDA PÚBLICA”, de la ponencia impartida por Agustín Domingo Moratalla, titulada “PROFETAS 3.0. SANAR PERSONAS, CUIDAR VÍNCULOS, TENER PUENTES”, destacaría, junto a los cuatro aspectos dados por el título de la ponencia, que son toda una declaración de principios, dos ideas: la primera es un importante toque de atención: “Los católicos en España en este momento somos las manos y el corazón de la sociedad civil española, pero tenemos dudas respecto al tipo de cabeza que tenemos que tener en la sociedad civil”, y la segunda que nos ha de llenar de sano orgullo: “Hacer memoria del lugar en que estamos. Sería imposible pensar la sociedad civil en España sin los católicos comprometidos en la vida pública hoy”. (Vida pública es un concepto mucho más amplio que vida política).

De la Ponencia Final: “A veces necesitamos tocar el Cuerpo de Cristo y aquí está”. “Somos Iglesia, discípulos-misioneros. Si nos arrancáramos la misión nos destruiríamos”. Junto a ello, la importancia del Amor, de la creatividad, de la fe, del entusiasmo. La afirmación de que no podemos fallar a Dios que ha confiado en nosotros, y la importancia de dar gracias a Dios que nos ha convocado. También el hecho de que la comunión, otra de las ideas centrales del Congreso, exige una ascética.

De la homilía de Mons. Blázquez, en la Eucaristía de clausura: “Sin oración y sin amor a los enviados no habrá Evangelización”. “Salimos de la mano del Señor con alegría y esperanza”.»

LO QUE ELLAS HAN APORTADO AL CONGRESO también es importante y nos lo explican así:

Esther nos dice en primer lugar que “ha sido la ayuda como secretaria de uno de los grupos de reflexión”. Y nos explica: “me he dado cuenta que es muy importante estar donde te solicitan, cada uno poniendo su granito para que todo salga adelante. Cuando veía tanta gente, la cantidad de cosas que habían preparado, decías Dios mío, pero cuánto trabajo hay aquí, cuánto detalle han tenido en cuenta, creo que la logística fue tremenda. Éramos como una 2.400 , personas; solamente preparar la acreditación de cada uno, con los itinerarios, los grupos a los que ibas tanto por la mañana como por la tarde, hasta la zona donde tenías que ir a comer , y todo eso hecho con colores propios para cada cosa, es de agradecer, y alabar, mucho trabajo.” Además de ese servicio como secretaria, pudo aportar algo más: “En el itinerario de acompañamiento que escogí, en la línea de increencia, creo que hice una aportación valiosa, pues las ponencias y testimonios estaban basados en la ciencia y mi aportación fue sobre un científico venido del ateísmo y convertido gracias a sus propias investigaciones. A la catedrática que dio la ponencia le pareció interesantísimo y tomó anotaciones sobre este científico, pues dijo que estas cosas se tenían que conocer.

Para Mª Soledad su primera aportación ha sido “que personas de Domus Mariae y de su Parroquia pudieran participar en el Congreso.” Y añade que “en el trabajo en grupo, sobre todo, procurar que no perdiéramos el norte: la centralidad de Cristo y la fe como el gran tesoro a compartir y salir con argumentos sólidos a combatir alguna idea propia del «pensamiento políticamente correcto»”.

Y Begoña cree que su aportación ha sido “hacer presente nuestra Asociación como movimiento familiar y dar mi parecer en las cuestiones que se debatían en los grupos de trabajo.”

LO QUE LES HA PARECIDO MÁS POSITIVO del Congreso ha sido:

Para Mª Soledadel hecho de convivir laicos muy diferentes, de procedencias totalmente dispares y espiritualidades diversas, la presencia de un alto número de obispos, la actitud de escucha de los sacerdotes en los Grupos de Trabajo en los que estuve y el modo en que estaba planteado, no como un evento más sino como un encuentro centrado en Cristo y abierto al Espíritu Santo, y con el testimonio de lo mucho que se está haciendo.”

Begoña nos dice que fue “el ambiente de hermandad entre los asistentes, tanto de sacerdotes como laicos, la alegría que se percibía y que se transmitía en sus caras y las ganas de aportar ideas y de colaborar para trabajar en un proyecto común.”

Esther coincide en lo esencial pero nos lo explica más: “Ha sido un Congreso que debía caminar desde la sinodalidad, el caminar juntos, y creo que ha sido así, también desde la escucha y el discernimiento, y desde mi experiencia esto se ha dado en los grupos: se escuchaba con sumo interés, mucho respeto, viendo cómo el Espíritu Santo hablaba por cada uno de los hermanos; escuchábamos con mente abierta, acogiendo todo lo bueno que Dios pone en cada hermano y que nos va a servir para ponernos manos a la obra cuando volvamos cada uno a nuestras casas, a nuestras parroquias. Se nos han abierto nuevos caminos en nuestra misión. Aunque era un Congreso de laicos, ha habido una afluencia grande de sacerdotes, obispos, religiosos, ha sido hermoso, todo el pueblo de Dios orando juntos. Ha sido estupendo, en mi caso, reencontrarme con D. César Franco al que toda la familia queremos; ver hermanos venidos de toda España, qué maravilla, con qué ilusión empezábamos el día, ya en el Metro sabiendo por las mochilas que íbamos todos al Congreso, nos veíamos y era como si vieras a alguien que conocías de siempre, el ambiente muy bonito, mucho orden en todo.”

¿HAY ALGO QUE TE HUBIERA PARECIDO MEJOR DE OTRA MANERA?, les hemos preguntado también.

Begoña nos dice que “en principio, no. Nada importante a destacar.”

A Esther le pareció que “quizá se echó de menos alguna mesa para poner la comida, pero es lo de menos nos apañamos bien, sobre todo el segundo día que ya le habíamos cogido el aire, era también un momento bonito de compartir. Algo que sí percibí, y que luego pude corroborar en la ponencia final, es que dos de las preguntas podían llevar a confusión, pues se confundían procesos y proyectos a llevar a cabo, creo que las respuestas estarán tan mezcladas que llevará trabajo hacer el documento poscongreso.”

Para Mª Soledad fue “la logística de la comida y de los servicios, que dificultaba encontrar tiempo para convivir y para ver las exposiciones que se habían preparado o para acudir a la capilla en la que estaba expuesto el Santísimo.”

UNA EXPERIENCIA PERSONAL O LO QUE SE LES QUEDÓ ESPECIALMENTE GRABADO EN EL CORAZÓN, les pedíamos para concluir.

Esther aporta una anécdota que le llamó la atención porque –nos dice– “se nos tiene que notar en todo que somos creyentes y no vamos arrasando como animales, sino que el Espíritu nos guía hasta en nuestros actos más simples y cotidianos. El hecho es que las señoras de la limpieza de los aseos decían la diferencia que había de este Congreso y otros que se hacían: decían que los baños estaban limpísimos y todo ordenado. Me parece que dar este testimonio en algo tan cotidiano es importante, porque yo no sé si estas mujeres eran creyentes o no, pero la diferencia ya la notaron.” Y como idea final nos deja esta reflexión: “Ha sido un Congreso como se pretendía de discernimiento en el Espíritu, de afianzar nuestro ser bautizados, de descubrir nuestra misión como bautizados, miembros de pleno derecho, de afianzar nuestra vocación laical. Doy gracias a Dios y a todos los hermanos, a todo el pueblo de Dios reunido allí estos días por los momentos de gracia vividos.”

Begoña nos da las ideas que se le “han quedado especialmente grabadas de las dos charlas previas a la reunión de los equipos de trabajo en los que estuve. Primer Anuncio: Personas que aunque muchas de ellas han recibido algunos Sacramentos, son las destinatarias del Anuncio; y que somos nosotros, los laicos, desde nuestro ambiente personal, los que tenemos que invitarles con amor y humildad a conocer el Amor de Dios y comunicar ese Amor de Dios. Procesos Formativos: La importancia de cuidar nuestra vida espiritual y de la formación que tenemos que tener para que nos ayude a tener una Fe firme y poder dar razones de lo que sentimos y pensamos.”

Mª Soledad nos confiesa quemi estado anímico no era el mejor dada la gravedad en que se encontraba mi padre, pues tenía mi corazón dividido. No obstante, creo que lo que me llenaba de gozo era la alegría y sintonía de espíritu que se respiraba, las Eucaristías en las que se palpaba la presencia del Espíritu y la cercanía de Jesús. Y algo muy personal, el tiempo que pude compartir con D. César Franco con el que coincidí en el Itinerario “Formación Cristiana para Adultos como herramienta de formación integral permanente”, antes de que comenzara y luego en el descanso.” Y termina con un pensamiento lleno de esperanza y compromiso: “Para los que dicen que el Congreso es «más de lo mismo» yo les diría que eso, para que no sea así, depende de que nosotros «de lo mismo», con la ayuda del Espíritu, lo hagamos «más».”