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Ejercicios Espirituales

Un paseo por las nubes

“Un paseo por las nubes”, es el título de una película de 1995 dramático romántica, que poco tiene que ver con lo que vivimos en la Casa de Ejercicios de los Claretianos.

Sin embargo, es un título que me gusta porque resume muy bien el estado anímico que experimento cuando desconecto, al menos, una vez al año. 

El año pasado (8, 9 y 10 de marzo) había nieve en las montañas de Colmenar Viejo, a pesar de que eran fechas más tardías que este (21, 22 y 23 de febrero). 

 

Vista desde la Casa de Ejercicios de Los Claretianos (Colmenar Viejo)

 

Mi primer encuentro con Domus Mariae a través de los Ejercicios Espirituales fue una experiencia tan enriquecedora que, sin dudarlo, he vuelto a repetir "este paseo por las nubes" tan necesario para hacer balance y continuar "el paseo por la tierra"

 

Vista desde la Casa de Ejercicios de Los Claretianos (Colmenar Viejo)

 

Nada más llegar a la Casa de Ejercicios de los Claretianos Misioneros del Inmaculado Corazón de María, nos recibe nuestra Madre y aunque el granito de la construcción es rudo y frío, al verla a Ella el corazón nos palpita con fuerza y nos reconforta.

Sabemos que en el interior nos espera Él, y nosotros vamos a su encuentro. Ese Cristo de la capilla al que tanto miramos, al que tanto le pedimos, ese Cristo que nos comprende y alivia.

 

 

La dirección espiritual del padre D. Juan Antonio, nos guía por caminos por los que quizá no nos gusta pasear, o se nos había olvidado entrar.

 

Entre Meditaciones nos escapamos al jardín, a oxigenarnos para aclarar ideas y poder contemplar la obra perfecta de Dios en la naturaleza. Mi primera visita es para verla a Ella, allí está, esperándome con los brazos abiertos.

Un año más aquí nos tienes, con nuestras alegrías y nuestras penas, aquí te rezamos el Rosario con todas nuestras peticiones.

 

Los paseos por el jardín nos invitan a la contemplación y a dar las gracias a Dios por habernos creado rodeados de tanta belleza, que muchas veces, en nuestro quehacer diario no reparamos.

Las violetas, margaritas, pensamientos, narcisos y demás flores, salpican de color algunos recovecos de la finca claretiana.

Todo es Gracia y todo se aprovecha para bien. La posibilidad de orar rodeados de la naturaleza, en un lugar donde un grupo de religiosos claretianos cuidan y miman un jardín con una variedad increíble de árboles autóctonos y algunos exóticos. Muchos de estos árboles y plantas han sido catalogados con letreros, donde podemos leer qué especie son o de dónde vienen, en textos redactados en primera persona como si fuera el mismo árbol quien nos hablara.

 

Y mirando al cielo, contemplando cómo las nubes, a veces, recrean figuras caprichosas que pueden coincidir con lo que queremos ver. A mí me pareció ver la forma de una paloma en el cielo, todo depende de lo que tu corazón quiera ver.

El domingo ya tenemos que volver con nuestras familias, nuestra rutina. Lo bueno es que nos vamos más contentos de lo que hemos venido y con las pilas cargadas para dar un mejor sentido a nuestras vidas.

 

Con ganas de ser una fuente con agua abundante, aunque sigamos tropezando con las piedras del camino.

 

Nos despedimos para seguir caminando llenos de Esperanza en nuestro peregrinar.

 

¡Hasta el año que viene! Tenemos una cita para dar "un paseo por las nubes".

Si Dios quiere nos volveremos a encontrar.

Belén Martínez